Espaguetis carbonara

Los espaguetis a la carbonara son como la tortilla de patatas, a todo el mundo le encanta pero nadie está de acuerdo en cómo prepararla. Por supuesto, todos aseguramos que nuestra receta familiar es la buena de verdad, pero si un romano nos viera servir un plato de espaguetis a este lado del Mediterráneo se llevaría las manos a la cabeza (y posiblemente a nuestro cuello también).

Por ello, nuestro objetivo es encontrar el equilibrio perfecto entre autenticidad y deliciosidad, evaluando diferentes recetas de la más austera a la más indulgente.

Empezando con lo auténtico

La receta original la tomamos del mismísimo Antonio Carluccio – el padrino de la cocina italiana moderna. Carluccio establece que los ingredientes canónicos de la carbonara son: espaguetis, aceite de oliva, panceta, parmesano, huevos, sal y pimienta.

Sin duda, parece una receta bastante completa, si no fuera porque según las proporciones establecidas, una ración de este plato contiene textualmente 12 g de panceta, el que equivale a 6 míseros dados. Para rematar, la cantidad de queso recomendada es tan ínfima que un tenedor de pasta sin carne apenas sabe a nada.

No obstante, gracias a la presencia del huevo y a la reducida cantidad de ingredientes añadidos, esta receta ofrece la textura perfecta. 

En busca del sabor perdido

Esperando conseguir un poco más de sabor, probamos la receta de Jamie Oliver, influyente cocinero inglés conocido por su mezcla de cocina italiana y oriental. Jamie se mantiene bastante fiel a la receta original, con la adición de un ajo para dar sabor al aceite y usando solo la yema en vez del huevo completo.

Eso sí, parece ser que Jamie comparte nuestra opinión respecto a las proporciones de Carluccio y como buen inglés multiplica la cantidad de panceta por 12. Para sorpresa de nadie, el resultado sabe más a churrasco que a otra cosa. Y no solo eso, usando solo la yema del huevo la pasta enseguida forma un engrudo imposible de bajar.

¿Cuánto queso es demasiado queso?

Con la intención de encontrar el equilibrio entre estas dos recetas, dimos con la concedida por Angela Nilsen a BBC. Esta receta mantiene el ajo, sustituye el aceite de oliva por mantequilla e introduce el uso de un segundo queso, el pecorino romano.

Las proporciones en sí están bastante equilibradas, pero le falta un poco de todo y sabe más bien a nada. El uso de los dos tipos de queso no se aprecia de manera obvia, sin embargo, el matiz del ajo hace una agradable aparición en forma de sabor reminiscente en el paladar.

El ultraje definitivo

No queríamos lanzarnos a sacar conclusiones sin poner a prueba el vilipendio a la pasta carbonara más extendido en nuestro país: la nata.

Para este propósito, qué otro sino Karlos Arguiñano como otorgante de la receta. Esperando rememorar la empapuzante experiencia del menú infantil de restaurante playero, la receta de Arguiñano nos sorprendió gratamente. Es definitivamente más pesada y menos ortodoxa que ninguna de las anteriores, pero a decir verdad tiene un buen equilibrio de sabores y una textura nada desdeñable. No obstante, en pos de reconciliarnos con los italianos que puedan estar leyendo  estas líneas, hemos decidido mantenernos alejados de la nata para desarrollar esta receta.

Nuestra receta final de pasta carbonara respeta el proceso tradicional, alterando únicamente las cantidades de queso y panceta para obtener un sabor más intenso pero manteniendo una textura ligera y cremosa. Esto la convierte en una receta perfecta para toda la familia: niños, mayores y adolescentes hambrientos en plena fase de crecimiento ¿La mejor noticia de todas? A pesar de estar repleta de queso es un plato libre de lactosa porque desaparece durante el largo proceso de curación del parmesano. Te recomendamos servir esta pasta con una ensalada o un pica pica ligero como antipasti ya que es un plato muy contundente.

CategoríaDificultadFácil
Rating

Prepara unos deliciosos espaguetis a la carbonara como un auténtico chef italiano de forma fácil y rápida.

Cantidad2 Raciones
Preparación5 minsCocción10 minsTotal15 mins
 200 g Espaguetis
 2 Huevos
 100 g Panceta (o bacon)
 80 g Queso parmesano
 1 Diente de ajo
 2 cucharadas Aceite de oliva virgen extra
 60 g Caldo de hervir la pasta
 Sal
 Pimienta
1

Pon la pasta a hervir en agua con sal (no un pellizco sino una buena cucharada sopera) y cocínala 2 minutos menos de lo que diga el paquete, para que no se pase al mezclarla con la salsa.

2

Calienta el aceite en una sartén y fríe la panceta con un diente de ajo hasta que esté tostada, unos 4 minutos. Retira el ajo cuando la panceta esté lista.

3

En un bol, mezcla el queso rallado, los huevos batidos, la sal y la pimienta y reserva.

4

Cuando la pasta esté lista, traspásala a la sartén donde has frito la panceta con unas pinzas. No la cueles, necesitarás el agua de la cocción al final. Mezcla bien la pasta con la panceta en la sartén con el fuego apagado.

5

Deja que la pasta enfríe un par de minutos antes de añadir la mezcla de huevo y queso, removiendo constantemente la pasta. Es imprescindible esperar para evitar que el huevo cuaje y se formen grumos en plan tortilla francesa.

6

Ajusta la cremosidad de la pasta añadiendo agua de la cocción. Si queda un poquito líquida no te preocupes, la pasta aún absorberá un poquito más de salsa.

7

Emplata con queso rallado y pimienta.

8

Dile a tus amigos italianos que tu pasta carbonara está más buena que la suya, y ya nos cuentas qué pasa.

Información nutricional

Raciones 2


Cantidad por ración
Calorías 871
% Valor Diario *
Grasas 50.2g78%
Gasas Trans -13.7g
Sal 2196mg92%
Carbohidratos 57.6g20%
Fibra 0.1g1%
Azúcares 0.3g
Proteína 48.3g97%

* Los porcentajes diarios se basan en una dieta de 2.000 calorías. Tu valor diario puede ser mayor o menor dependiendo de tus necesidades calóricas.

Ingredientes

 200 g Espaguetis
 2 Huevos
 100 g Panceta (o bacon)
 80 g Queso parmesano
 1 Diente de ajo
 2 cucharadas Aceite de oliva virgen extra
 60 g Caldo de hervir la pasta
 Sal
 Pimienta

Preparación

1

Pon la pasta a hervir en agua con sal (no un pellizco sino una buena cucharada sopera) y cocínala 2 minutos menos de lo que diga el paquete, para que no se pase al mezclarla con la salsa.

2

Calienta el aceite en una sartén y fríe la panceta con un diente de ajo hasta que esté tostada, unos 4 minutos. Retira el ajo cuando la panceta esté lista.

3

En un bol, mezcla el queso rallado, los huevos batidos, la sal y la pimienta y reserva.

4

Cuando la pasta esté lista, traspásala a la sartén donde has frito la panceta con unas pinzas. No la cueles, necesitarás el agua de la cocción al final. Mezcla bien la pasta con la panceta en la sartén con el fuego apagado.

5

Deja que la pasta enfríe un par de minutos antes de añadir la mezcla de huevo y queso, removiendo constantemente la pasta. Es imprescindible esperar para evitar que el huevo cuaje y se formen grumos en plan tortilla francesa.

6

Ajusta la cremosidad de la pasta añadiendo agua de la cocción. Si queda un poquito líquida no te preocupes, la pasta aún absorberá un poquito más de salsa.

7

Emplata con queso rallado y pimienta.

8

Dile a tus amigos italianos que tu pasta carbonara está más buena que la suya, y ya nos cuentas qué pasa.

Espaguetis a la carbonara
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